Inauguran muestra de arte rupestre paraguayo en prestigioso museo de España
El reconocido fotógrafo paraguayo Fernando Allen inauguró este viernes su muestra 'La piedra y la luz' en el prestigioso Museo Nacional de Altamira, en España.
La exposición busca acercar el arte rupestre paraguayo al continente europeo mediante una propuesta que prioriza la experiencia estética y sensorial por encima del análisis netamente científico. La exhibición permanecerá abierta al público hasta finales de octubre en el complejo cultural español, famoso por albergar una de las cuevas prehistóricas más importantes del paleolítico, declarada Patrimonio de la Humanidad.
Innovación visual y soporte textil
La colección transforma grabados prehispánicos originales de la región de Amambay —que en la roca miden apenas unos centímetros— en fotografías textiles de gran formato que superan el metro y medio de longitud. El autor seleccionó el tejido en lugar del papel fotográfico tradicional para aportar una textura rugosa que evoque la piel y la superficie de la piedra, permitiendo a los visitantes interactuar de manera táctil con las piezas.
El concepto del montaje se sostiene sobre los elementos esenciales que detalla el creador:
- La piedra: Soporte natural que conservó los signos y grabados de las antiguas comunidades indígenas de la selva de Amambay.
- La luz: Recurso técnico utilizado para capturar los relieves y transmitir la carga mística de los rituales prehistóricos.
Cooperación internacional y rescate cultural
La producción de esta muestra representa la culminación de un proyecto de investigación que inició hace quince años, cuando el museo español impulsó trabajos de prospección y documentación arqueológica en Paraguay. Allen participó en esas campañas como colaborador local y documentalista gráfico, registrando los motivos de interés científico mientras desarrollaba su propia búsqueda artística jugando con la iluminación natural del día.
La presentación de este trabajo en el circuito cultural europeo funciona como una plataforma para reivindicar la herencia cultural precolombina del país. Para el circuito de las artes visuales locales, la exposición significa visibilizar el pasado y la riqueza arqueológica indígena paraguaya, conectando la historia ancestral con los lenguajes contemporáneos de la fotografía de autor.
